miércoles, 22 de febrero de 2012

Información sobre los bulgaros de agua

Los tibicos son también llamados tibis, kéfir de agua, búlgaros de agua, “granillos”, u hongos chinos. Son asociaciones benignas de bacterias y levaduras, de origen y uso ancestral. Lucen como granos de arroz cocido pero más esféricos y se cultivan en agua con piloncillo u otro tipo de azúcares o frutas. Se reproducen rápido.
Hay que mantenerlos en frascos de vidrio y nunca deben entrar en contacto con nada metálico, pues podrían absorber sustancias venenosas y enfermarnos al tomarlos contaminados. Para mantenerlos bien, deben estar en agua limpia, de tomar, no de la llave porque el cloro los mata o los perjudica, y deben lavarse en un colador de plástico cada 24, 38 o 48 horas aproximadamente.
El agua fermentada que producen es sumamente benéfica para la salud, especialmente para el estómago, para estabilizarlo, para calmar ardores, para quitar gases, para combatir gastritis y colitis, para limpiar y estimular el sistema inmunológico, para prevenir infecciones y para bajar y controlar el peso corporal, entre muchas virtudes más. Para nosotros es una suerte de bebida “iniciática”, medicina pura y, como los búlgaros, no pueden industrializarse, porque necesitan atención y no pueden estar en un aparador nada de tiempo, ni menos en una lata o envase con conservadores. Se deben tomar una vez que está el agua propiamente fermentada.
A pesar de que se les pone piloncillo (lo que en otros lados se le llama “panela”) es decir el jugo seco de la caña de azúcar sin refinar en lo absoluto, los tibicos “trabajan” el agua y estas azúcares y dan una bebida baja en azúcares. El agua resultante se ve color tamarindo y huele y sabe un poco a tepache, que es otro fermento, pero derivado de la piña. No sabe mal en ningún caso, y, como el pulque, puede consumirse “tierno”, de 24 horas, como “maduro” de 48, o viejo, de más de 48 horas.
Cuando han acabado de trabajar el agua con piloncillo, casi todos los tibicos estarán en la superficie del agua. Suben. Al principio están en el fondo del envase de vidrio –siempre tapados con un trapo o tela, porque deben “respirar”, no hay que taparlos con tapa metálica nunca ni con ninguna otra, y van subiendo en la medida en que hacen su trabajo. Hay muchas bebidas que pueden ser hechas a partir de esta agua de tibicos, también llamada “agua kefirada”. Se combina el proceso de fermentación con algunas frutas o hierbas medicinales y se obtienen mejores y más potentes efectos. En comparación con los búlgaros, los tibicos son más baratos, pues viven de agua, no de leche, se reproducen más y mejor, y requieren menos cuidados.
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